Las herramientas anticonflicto

Tener las herramientas anticonflicto, supone tener las habilidades, conocimientos o destrezas suficientes para no crear o potenciar conflictos. Un conflicto no deja de ser una situación que no es agradable para quien esta inmerso en ella, no hace falta percibirlo, no hace falta sentirlo, basta con encontrarse dentro de un conflicto, para darse cuenta de lo desagradable que llega a ser estas situaciones para quien esta inmerso en ellas. El conflicto tiene una peculiaridad como situación, y es la percepción de una necesidad no cubierta por una o varias partes que intervienen en él, esto lo hace más complicado de gestionar y regular, ya que se debe de llegar a localizar la necesidad no cubierta para poder poner fin al conflicto como situación. Tener o conocer las habilidades que permiten no crear o potenciar conflictos, ayudará a cualquier persona que las posea a no empeorar la situación actual, o a saber las consecuencias que puede tener no cumplir con dichos parámetros.

Existen tres herramientas o conceptos que deben de saber gestionarse en relación con los conflictos. De manera que si existe un conflicto, este se puede llegar a relacionar con uno de estos tres parámetros. Estas herramientas son: la afinidad, el equilibrio y el comportamiento. Los tres factores están descritos en este orden, ya que es este orden el que guarda una relación con la franja temporal con la que jugamos, de manera que para períodos de tiempo muy cortos, la afinidad es la mejor herramienta para combatir el conflicto. En períodos temporales intermedios, será el equilibrio el que guarde más fuerza como herramienta anticonflicto y, por último, en período de tiempo de larga duración deberemos enfocarnos en el comportamiento. Esto quiere decir que las tres herramientas son complementarias, y si estamos en una situación de período de larga duración y no hemos establecido afinidad ni cuidado el equilibrio, no vamos a poder trabajar comportamiento, ya que este se sustenta de los otros dos, al igual que el equilibrio se sustenta de la afinidad. Veamos uno por uno en que consiste cada una de estas herramientas.

La afinidad podemos definirla como proximidad, analogía o semejanza hacia un objeto de actitud. Esto quiere decir que cuando se nos presenta una idea, una persona o una cosa, realizamos una respuesta hacia ese objeto, esta respuesta se denomina actitud. Esa actitud es de afinidad cuando definimos el objeto de la actitud, como próximo, análogo o semejante a nosotros. Esta respuesta tiene un gran valor en las relaciones humanas ya que es un patrón antropológico del Homo Sapiens. Nuestro antepasado el Homo Erectus comenzó a almacenar la comida, este almacenamiento se puede considerar la primera posesión de valor del género Homo, al que pertenecemos. Poseer grandes almacenajes de comida, daban valor al individuo que los tuviera, de manera que existían dos tipos de individuos, los que trabajaban para conseguir almacenar comida y los que atacaban a quien poseían almacenes de comida. Los dos tipos actuaban con el mismo fin, tener almacenajes de comida, tener posesiones. Este es el principio de las alianzas entre individuos, alianzas que se hacían buscando aumentar la seguridad contra quien quisiera robar las posesiones, de manera que aquellos individuos con los que se tenía alianza no eran peligrosos, mientras que los que no se conocían podían serlo. Este es el principio de la afinidad, principio que se ha mantenido dentro de nosotros, de los Homo Sapiens como una necesidad psicológica orgánica, como la necesidad de establecer lazos y vínculos emocionales con otras personas. Esta relación de afinidad es satisfactoria cuando el individuo cubre un patrón relacionado con el afecto, la aceptación y la valoración que hace de la situación.

Y ¿por qué esto es tan importante a la hora de gestionar conflictos? Nuestro cerebro evalúa cada estímulo que recibe, realizando varias evaluaciones. La primera de ellas y que dirigirá el foco atencional de cada individuo, se hace a las pocas milésimas de segundo de que nuestro cerebro perciba el estímulo. Esta valoración es muy simple, el cerebro evalúa si el estímulo percibido es positivo, neutro o estresante. Esta primera valoración, el cerebro la debe de hacer en base a un parámetro, y la pregunta está clara, ¿a cuál? Seguro que usted ya identificó el parámetro, el cerebro evalúa un estímulo en su primera evaluación como positivo, neutro o estresante en base al grado de afinidad que tiene con él, en base al grado de proximidad, analogía o semejanza que tiene con él. Saber crear afinidad con las demás personas, permite que los demás no le vean en principio como un estímulo estresante, que les pueda crear un conflicto. Aprender a evaluar a los demás y copiar sus patrones le ayudará a crear afinidad.

El equilibrio, es el parámetro que nuestro cerebro busca mantener en cada respuesta que da. Cada vez que se evalúa un estímulo, el cerebro evalúa las posibles respuestas a las que opta y se decidirá por aquella que perciba que mantendrá al individuo en equilibrio. Este equilibrio fue definido por Walter Cannon como Homeostasis. La homeostasis es la propiedad de los organismos vivos que consiste en mantener estable sus condiciones internas en relación al entorno, de manera que los organismos tienen un sistema de compensación que busca regular sus condiciones internas, regulando este estado con los cambios externos, creando compensaciones para ello. Cada vez que el organismo pierde este equilibrio interno, el organismo tiende a restablecerlo. Estos desequilibrios internos, que pueden darse en distintos planos, se conocen con el nombre de Necesidades. De manera que un organismo se desequilibra cuando percibe que no está cubierta una de sus necesidades, y el organismo se enfoca en cubrir esta necesidad para poder volver al equilibrio. Estas acciones enfocadas a cubrir la necesidad, a volver a restablecer el equilibrio, la homeostasis, crean un foco atencional específico, se realizan con una conducta que se basa en un posicionamiento del individuo, posicionamiento que no desaparecerá hasta que no desaparezcan los intereses implícitos que mantienen dicho posicionamiento, hasta que no desaparezcan las necesidades no cubiertas.

El cerebro da mucha importancia a la primera evaluación que hace de un estímulo. Los estímulos con el tiempo dejan de ser novedosos y comienzan a tener una identidad para el cerebro ya que son conocidos por este. En las primeras situaciones donde se encuentran cerebro y estímulo, la evaluación primaria es muy importante ya que no existe mucha información sobre el estimulo, cuando esto se va alargando, el estímulo comienza a tener identidad para el cerebro. Si esta identidad se ha creado bien, si se ha desarrollado afinidad con el cerebro, la evaluación primaria deja de tener importancia ya que no hará saltar las alarmas de amenaza. Es en estos períodos intermedios, donde se debe de cuidar el equilibrio del individuo, donde se debe de cuidar la homeostasis, donde se debe de cuidar no crear la percepción de que se es el responsable de la creación de necesidades no cubiertas, ya que esto haría saltar las alarmas del cerebro y crearía situaciones conflictivas. Es por esto que después de crear una imagen de su estímulo, como no estresaste, el nuevo objetivo es crear una identidad de ese estímulo basada en el mantenimiento del equilibrio interno de la otra persona.

El comportamiento es el factor a trabajar a largo plazo de nuestro comportamiento diario. No con una situación en concreto, sino como la suma de todos los comportamientos que se tienen y que son percibidos por una persona que hace que el cerebro de esa persona, vaya sumando esa identidad que tenemos como estímulo, a todas nuestras respuestas, a todas nuestras actitudes, a nuestro comportamiento en el día a día, creando una reputación del estímulo en su cerebro. Esta reputación es lo que la persona va a valorar a la hora de que realicemos una u otra acción, considerándola como un ataque hacia ella, o como un acto donde no había intencionalidad. Crear buenas o malas reputaciones, como estímulos en los cerebros de los demás, nos permite realizar más acciones que aquellos estímulos con mala reputación. La reputación no deja de ser la constancia de un sentimiento en el tiempo. Las emociones tienen una gran importancia a la hora de tomar decisiones, tan importantes son para nuestras decisiones, que las marcas comerciales buscan unir su marca a una emoción, buscan tener una reputación muy fuerte en nuestro cerebro, que les permita cometer errores, y que nosotros como clientes se los perdonemos y sigamos comprando sus productos. No por el producto que nos venden, sino por la marca que está detrás. La personas no dejamos de ser estímulos igual que las marcar comerciales, para el cerebro de los demás. y al igual que estas, quien consiga crear una reputación fuerte y buena, consigue que se le perdonen errores que cometa, no por el error, sino por quien lo ha cometido. Igual que pasa con las grandes marcas comerciales. Una reputación sana, está basada en la coherencia de la misma, se debe de estudiar qué estímulos son los que se quieren vincular a la imagen, para ir creando identidad y que esta identidad mantenida en el tiempo de como resultado la reputación buscada.

Las herramientas que hemos visto, son como ya se ha indicado, herramientas complementarias, debiendo realizar la primera para poder pasar a la segunda y esta para llegar a la tercera, ya que no deja de ser un proceso que se debe de seguir. Es la persona la que debe de saber como ir creando este proceso en su día a día. Comenzando por crear afinidad con las personas, no siendo luego el responsable de su pérdida de equilibrio y, por último, creando un comportamiento que sea percibido con la reputación que se busca crear.

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