La importancia del error en la Competencia

Podríamos hablar de muchos factores importantes para desarrollar la Competencia. La importancia del error en la Competencia, en su desarrollo y aumento, es algo que no estamos acostumbrados a oír. Se habla de la importancia del sacrificio, de la importancia del entrenamiento, de la importancia de la experiencia, pero todos estos parámetros no serían eficaces en el desarrollo de la Competencia si no estuviesen ligados al error. El error es un parámetro entendido como malo, que debe de intentar bordearse, no tocarlo. ¡Cometer errores es malo!, es algo que hemos escuchado toda la vida. Pues bien, cometer errores no sólo no es malo sino que es beneficioso, es necesario para el proceso de adquisición de la Competencia, claro está siempre y cuando el error no sea un hábito del individuo, sino un posible resultado de las acciones que este realiza en su intención de ampliar su zona de Competencia.

Ya desde pequeños nos enseñan a odiar el error. Es fácil ver esas libretas de clase todas subrayadas y marcadas de rojo, indicando los errores que has cometido, indicándote lo mal que has realizado una letra, has contestado a una pregunta o has intentado resolver un problema. Nuestra vida va unida a ese constante marcaje de las acciones, conductas o tareas que realizas mal, avisándote que no es así como se debe de hacer. Esto hace que tengamos una asignatura pendiente con el error, intentemos taparlo, hacer que los demás no se enteren que lo hemos cometido, incluso mentimos para intentar alejar un error de nuestra autoría.

Esta forma de enseñanza y aprendizaje tiene dos problemas para el individuo: uno es la sensibilidad que se tiene al error, no lo soportamos y lo consideramos como un resultado inaceptable, y dos hace que el individuo se centre en una zona de seguridad dónde sabe que es muy posible que no cometa errores, una zona de confort que controla y en la que se siente cómodo. Nos da pavor pensar en el error, se tiene verdadero terror a cometer errores, socialmente el error esta asimilado a la incompetencia, a la falta de destreza y a la torpeza. Consideramos competentes y expertos a las personas que no cometen errores y los ponemos como ejemplos a seguir. Pero estas personas, realmente ¿nunca han cometido errores? ¿han llegado a ese punto de destreza sin tener errores?, si esto es así ¿cómo saben lo que se debe de hacer en cada situación? ¿han acertado siempre por casualidad o suerte?¿que les ha hecho tomar una opción en una situación y no otra?

El cerebro resuelve o responde a un estímulo por comparación. Cada vez que percibimos un estímulo, el cerebro lo analiza, evalúa y compara con la información que tiene, y es a partir de aquí que el cerebro toma una decisión. Se dice de hecho que nada es bueno o malo, sino que depende con que se lo compare el estímulo coge un significado para el individuo. Ese es uno de los puntos a trabajar en desarrollo personal, hacer que la persona cambie los puntos de comparación que realiza su cerebro cuando recibe el estimulo. Un ejemplo básico en esto es la nota de un examen. Un siete en un examen ¿es una nota buena o mala? pues como se ha dicho según con que se compare. Si el cerebro la compara con un seis, será una buena nota y si se le compara con un ocho será una mala nota. Si ahora estamos en una situación donde tenemos dos posibles opciones, dos posibles alternativas, cómo sabemos cual es la mejor, o cuál es la que debemos de tomar en ese momento. ¿Cómo no cometemos el error de escoger la peor opción? conociendo los resultados de las dos opciones, y claro está la forma de conocer el resultado de las dos opciones, se llama experiencia. La experiencia nos dice que, esta opción es mejor que la otra. Lo que hay implícito aquí es que conocemos las consecuencias de tomar la opción descartada, ya que hemos cometido ese error anteriormente y nuestro cerebro ha aprendido de ello.

El físico Niels Bohr indicó que “un experto es una persona que ya ha cometido todos los errores posibles  y que se pueden cometer en un ámbito, situación o ambiente”, esta definición nos deja claro dos cosas. La importancia del error para poder llegar a ser competente en un parámetro y la utilización muy a la ligera que se suele realizar de la palabra experto. El error es un factor importante en la adquisición de la Competencia. Es necesario cometer errores en el período de formación de una persona, por dos motivos, primero para poder adquirir destreza y experiencia en resultados de situaciones, y el segundo para perderle el miedo, pavor y terror que se tiene al hecho de cometer errores. El gran problema de esto es la educación que recibimos, que sigue en muchos casos marcándonos el error como el coco, del que debemos de alejarnos y distanciarnos.

Carol Dweck psicóloga de la Universidad de Stanford, lleva décadas dedicadas al estudio del error en la educación y su importancia a la hora de crear una educación satisfactoria que sirva como base para  desarrollar adultos competentes a la hora de enfrentarse a los diferentes estímulos que les deparará la vida. Dweck plantea que ya desde muy pequeños se nos enfoca de forma equivocada, hacia qué es importante de un estímulo, la forma de afrontar el estímulo, como se enseña desde pequeños a afrontarlo, es errónea. Dweck habla de que los niños no aprenden a aprender, factor necesario para el resto de su vida, en los diferentes estudios y experimentos que realizó, halló que la m

ayoría de los niños entienden el error como un signo de la estupidez y no como la base del conocimiento. Uno de los estudios más famosos de Dweck fue el que realizó a 400 niños de quinto grado de doce escuelas de Nueva York. El estudio se componía de tres experimentos relacionados entre sí. La primera parte de los experimentos era igual para los tres y consistía en realizar un puzzle, una vez terminada la prueba se le comunicaba al niño la nota obtenida y se le daban elogios sobre el trabajo realizado. A la mitad de ellos se elogiaba su inteligencia, mientras que a la otra mitad se elogiaba su esfuerzo. A partir de aquí se hicieron tres experimentos diferentes, el experimento A, consistía en ofrecerle al niño un segundo puzzle, pero esta vez se le permitía que escogiera entre uno fácil, parecido al anterior y, uno más difícil que el anterior, indicándole que con el más difícil y complicado aprendiera más. Los resultados fueron abrumadores, el 90% de los niños que se elogiaron por su esfuerzo escogieron el puzzle complicado y solo el 40% de los elogiados por su inteligencia escogió el puzzle más complicado. El experimento B, consistía en pedirle al niño realizar un puzzle muy difícil, que era una prueba para un niño de octavo grado. El resultado de este segundo experimento fue que los niños elogiados por su esfuerzo trabajaron duro y con ahínco para intentar resolver el puzzle, mientras los elogiados por su inteligencia, enseguida se desanimaron y abandonaron la prueba. Una vez que dejaron por imposible la prueba, se les permitió ver un video de como otros niños habían realizado el puzzle y se les pidió que eligieran entre ver un video de un niño que tampoco lo consiguió como ellos o ver un video de un niño que si concluyó la prueba. Los niños felicitados por su inteligencia tenían más interés en ver videos de otros que como ellos no habían terminado la prueba, mientras que la mayoría de niños felicitados por su esfuerzo mostraron interés en ver cómo se realizaba la misma. El experimento C, consistía en realizar un segundo puzzle de las mismas características que el primero. Los niños que fueron elogiados por su esfuerzo, mejoraron en un 30% en la realización de la prueba, mientras que los elogiados por su inteligencia descendieron en un 20% en la realización de la prueba. Dweck concluyó su experimento indicando la importancia del enfoque educacional, hacia dónde se eduque a enfocar en la realización de una actividad, para que se desarrolle más la tolerancia al error, ya que lo que importa es el esfuerzo, no el resultado, que viene dado por el esfuerzo al realizar una acción, enfocar en la inteligencia crea una intolerancia al error por asimilarlo a la incompetencia.

El aprendizaje debe de contar con la posibilidad del error, se debe de aceptar este no cómo un paramento inaceptable, sino como parte del proceso de adquisición de la Competencia. Quien nunca se haya equivocado en un determinado ambiente, situación o ámbito, nunca podrá ser considerado un experto. Acepte el error, evalúelo y analice porqué se ha producido, no se centre en los éxitos, eso ya ha demostrado que sabe hacerlo, céntrese en los errores y busque el motivo por el que se han producido para que esto no vuelva a repetirse.